diumenge, 28 d’octubre de 2007

Una ocasión entre mil... desperdiciada


Una ocasión entre mil... desperdiciada.

Así. Tal como suena. Una ocasión que tenemos (entre mil es, seguro, exagerado) pero entre muy pocas de estar los dos solos y se desperdicia... Él dice que es por mi culpa (que me hago la mártir). Yo ya no sé que decir ni qué pensar.

No comprende que me paso toda la semana en casa, sin otra cosa que hacer que el trabajo doméstico, la compra, ir a llevar y a traer los niños del colegio y de las actividades extraescolares... que pocas escapatorias al domicilio familiar tengo... y llega un fin de semana sin niños y ¿qué hacemos? Ir a comer el sábado a un buen restaurante (eso si) y nada más.


Ahora que tenemos una alternativa (nuestra "casita con ruedas") para los fines de semana... al menos para respirar otro aire... para hacer otra cama... para cocinar en otra cocina... y para limpiar una superfície mucho más pequeña y no la aprovechamos para estar en ella solos...

Pues no: cabreo, lágrimas, silencios y enfados. A la cama sin cenar. Sudokus (maldigo el día en que se me ocurrió enseñarle a hacer sudokus). Buenas noches. Insomnio. DVD en silencio de madrugada y un peso en el alma que no sé como quitarme de encima.

Ya no sé si debo hablar o callar.